21
Oct
2020
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“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.” (Mateo 24:7-8)

Si este es el principio de dolores, ¿has pensado en lo que está por venir todavía? Las señales se están haciendo cada vez más visibles y el mundo es cada vez más caótico. Sin embargo, habrá un día en el que llegará el arrebatamiento y Jesús llevará a su iglesia, esos son los que están viviendo en obediencia, huyendo del mal y esforzándose por agradarle. Esta es la justicia de Dios. Por esta razón, debemos luchar todos los días para mantenernos en la “Búrbuja de la fe”, y no dejarnos contaminar por las cosas del mundo degenerado. Piensa en esto… si en un mundo con el Espíritu Santo ya es difícil, imagínate vivir en este mundo sin él. Sería mucho más difícil ser salvo. Es por eso que no podemos dejar que nadie nos distraiga. En vez de dejar que la gente nos saque de la presencia de Dios, nosotros tenemos que ser los que los empuje dentro del Arca y los influencie.

Hoy en día, son mucho los que se hacen llamar cristianos pero no están practicando los principios de la Palabra de Dios. No es suficiente con solo ir a la iglesia y leer la Biblia. Los verdaderos siervos de Dios son aquellos que vigilan y sacrifican su voluntad diariamente.

“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.” (Mateo 25: 1-2) Por este motivo, debemos ser como las cinco vírgenes prudentes, que vigilaron hasta que llegó el novio, sino sufriremos el dolor insoportable de la Gran Tribulación (Ver Mateo 24: 15-41)

A veces solemos pensar que todavía tenemos tiempo, pero este no es el caso. La venida de nuestro Señor Jesús está mucho más cerca de lo que pensamos y Dios no quiere que seamos una de las vírgenes insensatas que no fueron prudentes. Y la realidad es que las vírgenes insensatas sabían la verdad, pero se relajaron espiritualmente. Es por eso que debemos estar alerta diariamente. No podemos permitir que nuestros “párpados espirituales” se cierren. No importa el tiempo que llevemos sirviendo a Dios, si nos “dormimos”, todo lo que hemos hecho ante Dios no servirá de nada.

Tenemos que ser conscientes de el hecho de que una de las estrategias del mal para asegurarse de que no seamos salvos es hacer que guardemos iniquidad en nuestro interior. La iniquidad tiene que ver con algo del interior; envidia, deseos de lujuria, pensamientos, sentimientos, intenciones deshonestas, juzgar a los demás por su apariencia, etc. Si no nos esforzamos para deshacernos de la iniquidad, el diablo usará estos pensamientos para llevarnos al infierno con él. Por lo tanto, debemos escudriñar nuestros corazones todos los días y ser humildes para reconocer nuestra condición verdadera.

Como cristianos también tenemos que pensar en el día del arrebatamiento todos los días. No puede ser un pensamiento pasajero sino que debemos analizarnos e invertir en nuestra relación con Dios para ver si estamos realmente en la fe o no. Si no lo estamos, debemos abandonar nuestros pecados, arrepentirnos inmediatamente y regresar a nuestro Salvador. Jesús quiere llevarse a cada uno de nosotros con Él, pero cuando vega, la pregunta es: ¿Serás arrebatado o te quedarás atrás?

“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.” (Mateo 24:42)

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