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Sep
2020
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Vivimos en un mundo que se sumerge cada vez más profundo en las tinieblas y por esta razón debemos permanecer en un continuo estado de alerta. Sin embargo, son muchos los que se están desviando por el mal camino y se olvidan de que hay tan solo UN camino hacia la salvación: ¡Nuestro Señor Jesús!

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6)

Él es el camino que nos lleva a nuestro destino final. Cuando nos desviamos, más a menudo que otra cosa, pagamos consecuencias desastrosas. Sin embargo, cuando Le obedecemos y seguimos Sus principios, es cuando podemos estar seguros de que vamos por el buen camino. Como lo he mencionado anteriormente, la mayoría van por el mal camino, pero si queremos agradar a Dios, no podemos seguir esos pasos. No importa si las amistades y los familiares van por el mal camino, nosotros no podemos mirar ni a la derecha ni a la izquierda, porque en el momento que lo hagamos, caeremos directamente en el camino del diablo.

Y, es cierto que el diablo siempre va a tratar de persuadirnos con sus ofertas y sugerencias aparentemente atractivas para que nos alejemos de la verdad. Pero no podemos olvidarnos que Jesús es la suma autoridad y la personificación de la verdad. En el mundo del anticristo, tenemos que ser extremadamente sabios y deshacernos de todo lo que no tenga nada que ver con la verdad. En realidad, no podemos tener una comunión con la verdad, que es el Señor Jesús, si vivimos en mentiras, engaños, hipocresía, promiscuidad o si guardamos rencores, malicia, malos ojos o cualquier otro tipo de pecado. Por esta razón, las personas piden y no reciben, buscan y no encuentran el mayor tesoro de todos, el cual es el Espíritu Santo porque no basan sus vidas en la verdad. Y como son muchos los que no viven en la verdad, tendrán que pagar el precio al final.

“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:22-23).

Estas son las palabras que nadie quiere escuchar, pero, desafortunadamente, al no poner en práctica la Palabra de Dios, estas palabras serán inevitables para algunos.

A veces, debido a las cosas buenas que hacemos y por los años que llevamos como cristianos, pensamos que estamos en el camino correcto y que Dios tiene esos actos en cuenta.

Sin embargo, una buena acción no puede compensar por nuestras acciones pecaminosas. Lo que nos salva es nuestra comunión con Dios y vivir en santidad e integridad. Si nuestra vida no es conforme a lo que Dios manda, entonces, con certeza, perderemos nuestra alma y Dios nos dirá que nunca nos conoció.

Los ojos de Dios siempre están observando a los hombres y a las mujeres de Dios que son verdaderos adoradores; o sea, aquellos que sus acciones corresponden con sus palabras y no se dejan llevar por el mundo y sus ofertas. Todos los días se nos presentan ofertas para meternos por algún atajo, incluso nos critican debido a nuestras creencias, pero no nos podemos desviar del Señor Jesús, quién nos da vida. Si decidimos quedarnos en el buen camino, entonces con seguridad conquistaremos una vida en abundancia. Nos encontraremos con obstáculos por el camino, pero si permanecemos enfocados, venceremos y lograremos resultados grandes y, en consecuencia, alcanzaremos la vida ETERNA. En cambio, si nos vamos por el mal camino, nuestro destino será el infierno y un tormento perpetuo. Es por eso que debemos analizarnos constantemente y preguntarnos: ¿Mis acciones diarias me están llevando por el buen camino o estoy yendo por el mal camino?.

No podemos asumir que estamos yendo por el buen camino, debemos estar seguros de ello.

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