24
Oct
2020
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La apostasía es negar o abandonar la fe que alguien practicaba anteriormente. Este rechazo suele llevar a la persona a la rebelión, a la traición y a la incredulidad acabando por conducir a la gente a darle la espalda a la verdad, o sea, la palabra de Dios. Hoy en día, hay apóstatas esparciendo rebelión, división y discordias dentro y fuera de la iglesia. Sin embargo, esta no es una nueva práctica. La primera apostasía comenzó en el cielo cuando estalló la guerra y Lucifer convenció a un tercio de los ángeles para que se fueran con él. (Ver Apocalipsis Cap. 12). Hoy, la intención del diablo es hacer exactamente lo mismo en la tierra. Y, desafortunadamente, está convenciendo y engañando a personas todos los días para que se unan a su causa.

Lo que no podemos olvidar es que la apostasía es una profecía. Muchos abandonarán la fe, no porque haya algo malo con ser cristiano, sino porque es una señal de los últimos tiempos. “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1)

Tenemos que estar extremadamente atentos porque los apóstatas usarán noticias falsas y otros recursos para esparcir mentiras con el único propósito de contaminar a las personas y alejarlas de Jesús. Vendrán como lobos disfrazados de ovejas y con la intención de causar división en la mente de las personas porque antes de que Jesús regrese, el Anticristo se manifestará.

“Que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición…” ( 2 Tesalonicenses 2: 2-3)

A pesar de esto, no podemos asustarnos o preocuparnos por las cosas que suceden a nuestro alrededor. En vez, debemos analizarnos y estar atentos todo el tiempo para que no caigamos presos de los planes del diablo. “Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.” (2 Juan 1:8)

Cuanto más cerca estamos del fin, más complicadas se pondrán las cosas y el diablo utilizará todo tipo de tácticas para llevar nuestra alma al infierno. Es por eso que tenemos que esforzarnos por protegernos, porque si no vigilamos, podemos perder nuestra salvación. Tenemos que tener cuidado con aquellos que no predican la verdad de Dios y ser radicales para no involucrarnos con aquellos que se han ido y esparcen mentiras. Todo lo que necesita el diablo para entrar en nuestra vida es una semilla de duda, que una vez sembrada será difícil de eliminarla. Por esta razón, debemos elegir ser uno de los apóstoles de Jesús de hoy y mantener el foco en Su venida, para que nada nos impida alcanzar la vida eterna.

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