9
Nov
2020
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No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. (Gálatas 6:7-8).

Cuando leo el versículo de arriba, muchas personas se preguntan, “¿Pero y la gracia de Dios?” Desafortunadamente, tienen una idea equivocada sobre la gracia de Dios y es así como el diablo ha engañado a muchos en todo el mundo. Pero ¿Qué es exactamente la gracia de Dios?

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos…)” (Efesios 2:4-5).

La gente suele saltarse el contexto de este versículo y asume que está bien pecar y llevar una vida lejos de Dios, porque al final “seremos salvos”. Por esta razón, el diablo se relaja y aplaude. Él es el maestro del engaño y hace que las personas crean que ya no necesitan sacrificar más. Sin embargo, cuando miramos a la vida de aquellos que tienen esta actitud, tiende a ser parcialmente bendecida.

Lo que el diablo no quiere que sepamos es que somos salvos por la fe. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros…” (Efesios 2:8). La gracia significa misericordia y favor inmerecidos. Ninguno de nosotros merece esta gracia de Dios, pero debido a la misericordia de Dios, Él les da la oportunidad a todos para que sean salvos. ¿Cómo? Cuando decidimos vivir por la fe; en otras palabras, cuando llevamos una vida de obediencia. Es por eso que la Palabra de Dios nos enseña “el justo vivirá por la fe” (Ver Hebreos 10:38)

La verdad es que si no llevamos una vida de obediencia, no seremos salvos. Y entender esta verdad es lo que nos liberará. Eso significa, tenemos que abandonar las cosas de este mundo incluidos, la mentira, los engaños, el adulterio, la promiscuidad y cosas así. No podemos aceptar escoger cuáles partes de la Biblia nos conviene mejor. Debemos obedecer la Palabra de Dios en su TOTALIDAD. Sí, la gracia de Dios nos da la oportunidad de la salvación, pero si no llevamos una vida de sacrificio, la gracia de Dios no nos salvará de la condena eterna.

La cruda realidad es que ciertas malas interpretaciones sobre la gracia han llevado a mucha gente por el camino equivocado. Son muchos los que creen que una vez salvos, salvos para siempre. También creen que no necesitamos sacrificar, por consiguiente, muchos abusan de la gracia como una oportunidad para pecar. Sin embargo, como hemos aprendido en Hebreos 6:4, Romanos 6:1 y Hechos capítulo 5, la abundancia de la gracia de Dios exige el abandono del pecado.

Nuestro Señor Jesús nos está abriendo los ojos, porque no quiere que tengamos una fe teórica sino práctica. Y para que podamos ver la materialización de las promesas de Dios en nuestra vida, debemos estar preparados a negar nuestra propia voluntad TODOS LOS DÍAS. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.(Mateo 16:24).

Mientras que muchos rechazan esta enseñanza, la gracia de Dios toca sus puertas hoy. Pero somos nosotros mismos los que elegimos abrir la puerta o no, al tomar la decisión de arrepentirnos y vivir una nueva vida. ¿Es fácil? ¡Por supuesto que no! Sin embargo, lo que está garantizado es que aquellos que decidan entregar su vida entera a Dios, no solo obtendrán Su gracia, sino que, definitivamente, serán poseedores del Cielo y de la Tierra.

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