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Nov
2020
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¿Sabía que cerca de 8 cristianos por día son asesinados debido a su fe? Y más de 260 millones de cristianos viven en lugares donde no pueden profetizar su fe libremente.

Lo que mucha gente no es consciente es que no existe otra fe más perseguida que el Cristianismo. Esto lleva sucediendo desde hace siglos; desde al formación de la Iglesia Primitiva.

Sin embargo, se ha convertido en algo más intenso y ha llegado a las cuatro esquinas del mundo. ¿Qué nos demuestra esto? Esto nos demuestra lo que el Señor Jesús profetizó: estamos en el comienzo de dolores y las cosas solo van a empeorar. (Ver Mateo 24:1-8)

Mientras muchos cristianos hoy están dejando la presencia de Dios por razones insignificantes, en este momento hay cristianos que sufren todo tipo de persecuciones en lugares donde no está permitido ni tener una simple biblia. A pesar de las dificultades, todavía se aferran a su fe.

“Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.” (Mateo 24:9)

Por esta razón, tenemos que estar preparados para lo que está por venir. Jesús nos alerta que al llegar el fin, ocurrirán muchas cosas terribles. “Y se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán. Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará.” (Mateo 24: 11-12)

Eso significa que cuando se trata de nuestra salvación, tenemos que ser más radicales que nunca para protegerla a toda costa. Lo que sea que hayamos rechazado ayer (pensamientos, ideas, etc), debemos rechazarlas hoy también. Si no lo hacemos, podemos perder nuestra salvación. Puede que hasta hayamos sido un ejemplo a seguir durante 50 años, pero si en el último momento, abandonamos nuestra fe, nos despojamos de nuestra armadura y nos relajamos espiritualmente, lo inevitable sucederá. ¡Caeremos!

¿Cuánta gente ya no busca a Dios con intensidad? ¿Cuántos son los que no oran como solían hacerlo? ¿Cuántos han infravalorado la importancia del Espíritu Santo en sus vidas? Nada es más importante o mayor que el Espíritu Santo, el cual es la gran recompensa. Él es el único que nos da la fuerza para perseverar y ser salvos. Piénselo. Hoy en día, cada día es una lucha, ¡Es guerra! Si con el Espíritu Santo las cosas nos resultan difíciles, ¡imagínese sin Él!

Tener el Espíritu Santo no es lograr algo lujoso o para “presumir.” Se trata de tener el Consolador en nuestro interior para guiarnos y ayudarnos a permanecer salvos en tiempos donde la iniquidad abunda.

Y la verdad es que solo Dios conoce los pensamientos más profundos de nuestro corazón. Él sabe si hay pensamientos inicuos arraigados en nuestro interior o si vivimos frustrados por las cosas materiales que no tenemos. Debemos entender que lo que reemplace al que bendice en nuestra vida tiene que ser expulsado porque Él desea recompensarnos con Su Espíritu, aquellos que Lo buscan con todo su corazón.

La recompensa eterna es definitivamente mayor que cualquier bendición que este mundo pueda ofrecer. Sí, hay injusticias, surgen los problemas y la opresión hacia los cristianos aumentará. Sin embargo, cuando tenemos el Espíritu Santo y lo honramos, perseveraremos hasta el final.

“Pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo.” (Mateo 24:13)

¿Estás listo para lo que está por venir? Nuestro Señor Jesús nos da otra oportunidad de entregarnos de todo corazón a Él y recibir el mayor tesoro de todos: El Espíritu Santo. No podemos darnos el lujo de esperar a la próxima alerta para tomar una decisión. Quizá para alguien que esté leyendo este artículo, sea la última oportunidad que tenga.

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