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Dec
2020
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“Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. Y había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico” (Lucas 19:1-2)

Zaqueo era jefe de los recaudadores de impuestos. Aunque su nombre signifique puro y justo, había una discrepancia entre el significado de su nombre y la vida que llevaba. No era un ejemplo a seguir, pero Su curiosidad y hambre por conocer la verdad lo llevó a tener un encuentro con Jesús.

“Trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura.” (Lucas 19:3)

Zaqueo escuchó hablar del Señor Jesús y quería saber más de Él. No permitió que sus límites físicos le impidieran tomar una actitud y, esta actitud, lo llevó a él y a su familia a lograr la salvación. Jesús le dijo: “Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa.” (Lucas 19:5)

Podemos aprender mucho de Zaqueo. Su historia nos enseña que nuestro pasado no nos define en el momento de tomar la decisión de sacrificar y abandonar lo que está errado. Dios no le presta atención a nuestra “pila de inmoralidades” sino a lo que decidamos hacer AHORA. Por esta razón, no podemos permitir que el mal utilice nuestro pasado como un obstáculo para el día de hoy. Es por eso que cuando buscamos a Dios, debemos tener cuidado porque satanás hará todo lo posible para asegurarse de que nos bombardeé con acusaciones.

Cuando venimos a Dios con todo nuestro corazón y reconocemos nuestra verdadera naturaleza, Él nos hace nuevos como Zaqueo, lo cual hace que nos convirtamos en hijos de Abraham. Zaqueo le demostró a Dios cuánto deseaba la salvación a través de sus actitudes. Lo mismo sucede cuando le demostramos a Dios lo sedientos que estamos por Él a través de nuestras actitudes, Él viene y nos premia con el honor más grande, que es el Espíritu Santo.

Desde una perspectiva humana, Zaqueo estaba al final de la lista; no era merecedor de la misericordia de Dios. Piénselo… era un mentiroso y estafador. Pero saltó la cola debido a su fe y la Palabra de Dios se cumplió en su vida: el último llegó a ser el primero. (Ver Mateo 20:16)

Esto es lo que Dios quiere hacer por nosotros. Desafortunadamente, hay muchos que tienen el título de cristianos pero ese título no coincide con el estilo de vida que llevan, además esa es la razón por la que no tienen la seguridad de su salvación y ven que sus vidas no progresan.

Si queremos ver a Dios trabajando en nuestra vida, debemos estar listos a “escalar el árbol” y asumir nuestra fe como lo hizo Zaqueo. Son muchos los que hacen cosas contrarias a lo que deberían hacer como cristianos. A menudo se olvidan que Dios nos conoce a cada uno de nosotros, así como conocía a Zaqueo. No podemos escondernos de Dios ni borrar nuestra historia de fechorías. ¡Él lo ve todo! Sin embargo, Dios no quiere condenarnos, Él quiere salvarnos, y la verdad es que muchos vendrán pero pocos permanecerán.

Por esta razón, Él nos anima a que sigamos los pasos de Zaqueo. Eso es, si hemos estado viviendo una doble vida y pasando de la copa de la salvación, entonces debemos decidir humillarnos y honrar a Dios con nuestra vida. Son muchos los que no han recibido el Espíritu Santo porque no han seguido el ejemplo de Zaqueo. Todavía se aferran a algo, les preocupa la opinión de los demás, están llenos de orgullo, viven en pecado y están apegados a las cosas mundanas y a las posesiones.

¿Qué estás dispuesto a hacer para tener un verdadero encuentro con Jesús? Zaqueo dijo “la mitad de mis bienes daré.” (Ver Lucas 19:8) ¿Está usted dispuesto a dar su vida por Él?

Si hoy ha perdido la oportunidad de beber de la Copa de la Salvación, usted no sabe cuando tendrá otra oportunidad.

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