28
Dec
2020
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¿Usted ha notado cómo las personas se preparan para las cosas en la vida? Los estudiantes para un examen, los adultos para un trabajo, una novia para su matrimonio, etc.

Ahora, imagínese la preparación para lo más importante de esta vida. Para recibir el Espíritu Santo usted necesita prepararse; eso es a través del ayuno, la meditación en la Palabra de Dios, vaciarnos de las cosas de este mundo y concentrar nuestra vida entera en esta meta.

El Espíritu Santo viene sobre nosotros para que podamos ser los representantes de Dios en este mundo. Todos aquellos que Lo reciben se preparan, se concentran y piensan en las cosas de Dios.

Sin embargo, después de haber recibido el Espíritu Santo, debemos vivir en un estado continuo de preparación. Tenemos que prepararnos para lo que todavía está por venir. Siempre y cuando vivamos en este mundo, tenemos que invertir continuamente en nuestra vida espiritual y en nuestra estructura espiritual. Si no prestamos atención, caeremos, así como las 5 vírgenes insensatas.

Las 5 vírgenes insensatas fueron tomadas por sorpresa y se quedaron atrás debido a la falta de preparación. Pensaron que estarían preparadas a la hora debida y esto es un error que muchos suelen cometer.

“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo…” (Mateo 25:1,3)

Para evitar que esto no suceda, debemos asegurarnos de estar alerta y centrados en todo momento, porque hay muchas personas que pierden oportunidades e incluso su salvación debido a la falta de preparación. Tenemos que ser como las 5 vírgenes sabias, que no se relajaron y estaban preparadas cuando el Señor Jesús vino a por ellas.

“Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.” (Mateo 25:10)

Por esta razón, nuestra estructura espiritual tiene que ser sólida como una roca. Debemos permanecer firmes en los pilares de nuestra fe y construir nuestra casa sobre la roca.

“Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.” (Mateo 7:24-25)

Dios no quiere que caigamos cuando venga la tormenta. Es por eso que debemos construir nuestra estructura diaria y buscar el aceite extra todos los días para que podamos mantenernos firmes durante las pruebas y las tribulaciones. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

Cuando fortalecemos continuamente nuestra vida espiritual y nuestra base es sólida como una roca, nada podrá destruirnos, y lo más importante, permaneceremos firmes hasta el final.

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