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Jan
2021
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“Y reposará sobre Él el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor. (Isaías 11:2).

Para algunas personas, el señor es una persona que tiene siervos y los utiliza como mejor le convenga. Sin embargo, desde el punto de vista bíblico, el Señor significa siervo. Este es el carácter de Dios y, nuestro Señor Jesús es el Gran Siervo. Él es un Pastor y un Guardián, Él cuida de Sus ovejas y ellas lo respetan y lo honran.

Con esto en mente, debemos entender la importancia de este atributo. Quien tiene el Espíritu del Señor tiene el espíritu de la servidumbre. En otras palabras, tiene las mismas características que el Señor Jesús.

“Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Marcos 10:45).

Cuando tenemos el Espíritu Santo, estamos dispuestos a servir. Tenemos el placer de servir a otros, porque entendemos que en última instancia se trata de servir a Dios. No se trata de ser servido como el mundo enseña, pero de poner en práctica lo que la Palabra de Dios enseña.

“Siervos, obedeced a vuestros amos en la tierra, con temor y temblor, con la sinceridad de vuestro corazón, como a Cristo; no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios.” (Efesios 6:5-6).

Para ser verdaderos siervos de Dios, debemos tener este espíritu. Los niños deben esforzarse por respetar a sus padres, las esposas deberían someterse a sus maridos, los maridos deben cuidar de sus esposas, etc. Piénselo bien… ¿Un marido maltrataría a su mujer si la considera como la iglesia? Cuando servimos a los demás, puede que no sirvas a Jesús directamente pero sí lo servimos indirectamente.

Es por eso que quien tiene el Espíritu del Señor no tiene problema en someterse a la autoridad; ven a Dios en todo e incluso respetan a sus jefes en el trabajo, independientemente de quien sean. Para algunos, tener el espíritu de servidumbre puede ser visto como algo humillante y degradante, pero cuando tenemos el Espíritu Santo de verdad, lo vemos como un privilegio.

Fíjese en el ejemplo de los discípulos. Cuando Jesús lavó sus pies, estaban asombrados porque no esperaban que hiciera tal cosa, pero nuestro Señor Jesús les enseñó una gran lección. (Ver Juan 3:1-17). Hoy, Él nos enseña lo mismo. Tenemos que estar listos para “Lavar los pies los unos a los otros” incluso cuando pensamos que la otra persona no lo merece. Eso significa estar dispuesto a pedir perdón primero, ser paciente con nuestros familiares, etc. El diablo siempre tratará de hacernos pensar que la gente se aprovechará de nosotros, pero debemos mirar al Señor y seguir Su ejemplo.

¿Usted quiere servir a Jesús? Entonces recuerde Sus palabras: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí». (Mateo 25:35-36).

La obra del Espíritu Santo sigue siendo la misma hoy en día y Él quiere equiparle con la misma capacidad que tenía Jesús, para que usted pueda servir como Él lo hizo. Debemos tratar de hacer siempre nuestro mejor para Jesús, estemos donde estemos, porque cuando nos servimos los unos a los otros, Lo estamos sirviendo a Él y Él promete honrar a todos aquellos que son Sus verdaderos siervos.

“Si alguno me sirve, que me siga; y donde yo estoy, allí también estará mi servidor; si alguno me sirve, el Padre lo honrará. (Juan 12:26).

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