23
Jan
2021
0

El diablo es un maestro de la distorsión (Ver Génesis 3: 1-7). Incluso utiliza la palabra de Dios para tratar de engañarnos, así como trató de hacer con el Señor Jesús (Ver Mateo 4:1-11). Sin embargo, Jesús usó la Palabra para combatir al diablo. Hizo lo que nosotros deberíamos hacer todos los días. El diablo intentará usar cualquier cosa que nos separe de Dios y esto es exactamente lo que le sucedió a Adán y Eva.

“Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal. Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.” (Génesis 3:4-6)

Eva comenzó una conversación con el diablo. Vio el árbol de una manera diferente porque le hizo caso. Nuestro entendimiento, ideas y conceptos comienzan a cambiar cuando escuchamos sus sugerencias. La realidad es que el diablo sabe cuales son nuestras tendencias. Él habla en la mente pero, otras veces, utiliza a personas en las que creemos para tratar de hacernos caer, así como vemos en el caso de Jesús. En ese momento en particular, Satanás vino a Jesús de una manera diferente.

“Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle, diciendo: ¡No lo permita Dios, Señor! Eso nunca te acontecerá. Pero volviéndose Él, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” (Mateo 16:22-23)

Jesús percibió que las palabra de Pedro estaban envenenadas. Las rechazó al instante porque sabía que el diablo era el incitador. Es por eso que es tan importante tener el Espíritu Santo. El diablo viene con sugerencias agradables que tienen sentido, sin embargo cuando tenemos el Espíritu Santo podemos discernir.

Esto es lo que Eva debió haber hecho. El diablo hará todo lo posible por utilizar nuestros ojos y oídos para lograr su objetivo. Él estaba ante Adán y Eva, él observó a la humanidad desde el principio. Por esta razón, debemos tener cuidado. No podemos subestimar sus tácticas o nos devora.

Fíjese en el ejemplo de Adán. Cuando vio que Eva comió de la fruta, la curiosidad fue sembrada en su interior. Al ver que ella no murió, él también la comió. Debió haberse negado de inmediato, pero cuando comieron la fruta, aunque no murieron físicamente allí mismo, murieron espiritualmente.

Cuando desobedecemos a Dios… en otras palabras, comemos de la fruta prohibida, hacemos nuestras propia voluntad, cometemos adulterio, etc iremos al infierno si no nos arrepentimos. Nuestra alma será arrojada al lago de fuego. Esta es la segunda muerte. Para el diablo es misión cumplida.

La verdad es que mientras estemos vivos, podemos decidir el destino de nuestra alma. Por esta razón, debemos tener una vida de obediencia y decir no a los deseos de la carne. Si vivimos en pecado, cosecharemos los frutos de nuestra desobediencia. El diablo siempre nos hará creer que podemos vivir en pecado y nada nos sucederá pero esta es una mentira más que él ha estado esparciendo por el mundo. ¡Tenga cuidado!

El reloj marca las horas. La realidad del infierno es algo que no podemos ignorar. La religión no nos salvará si no abandonamos nuestros pecados ni llevamos una vida que agrade a Dios. !Elija con sabiduría!

Leave a Reply