9
Mar
2021
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Por la fe conquistamos muchas cosas. Sin embargo, no solo podemos tener fe para tomar posesión de las bendiciones. También debemos tener fe para enfrentar pruebas, tribulaciones, lidiar con pérdidas y atravesar desiertos.

Muchos son los que tienen fe para ganar pero no para perder. Tienen fe en Dios siempre y cuando todo les sea favorable, pero cuando las cosas no salen como quieren, tiran la toalla y hasta le dan la espalda. Pero lo cierto es que a veces debemos afrontar pruebas que son importantes. Estas pruebas pueden ser desagradables pero son necesarias y debemos tener fe para enfrentarlas.

El problema es que cuando ocurren situaciones, algunas personas maldicen a Dios y se arrojan a los “brazos del mundo”, olvidando que Dios quiere usar la situación para enseñarles. Y es exactamente en el momento de las pruebas cuando viene el diablo. Nos dice “Dios nos ha abandonado, Dios no está con nosotros”. Por eso debemos tener cuidado en los momentos de tribulaciones de no escuchar voces externas. ¿Recuerdas a Job? En un momento de fragilidad espiritual, su esposa habló y trató de desviarlo. Pero, ¿cuál fue la reacción de Job cuando sufrió pérdidas? Confió en Dios y así debemos ser (ver Job Capítulo 2).

No podemos olvidar que Dios nos permite afrontar pérdidas y, aunque no entendamos, Él quiere lo mejor para nosotros. A menudo no nos damos cuenta de que, a veces, a través de estas pérdidas, Él nos libera de posibles desastres que podrían haber afectado gravemente nuestra salvación. Por ejemplo, la pérdida de una relación, trabajo, amistad, etc.

Aunque no es fácil, es en estos momentos de tribulación cuando desarrollamos la madurez espiritual. Sin madurez, nunca entenderemos que Dios prueba nuestra fe y no aprenderemos a lidiar con las situaciones de la vida. Como enseña el apóstol Pablo: “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.” (Romanos 8:28).

Cualquiera que sea la situación que pueda estar enfrentando en este momento, recuerde que la mejor universidad de este mundo es la universidad del desierto, porque aquí es donde daremos mucho fruto, desarrollaremos comprensión, aumentaremos nuestra fe y glorificaremos a Dios.

“Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza.” (Romanos 5: 3-4).

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