8
Apr
2021
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“ Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría. Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.” (Colosenses 3: 5-7)

El destino de nuestras almas está en nuestras manos. No depende de nadie más, ni siquiera de Dios, todos hemos sido llamados pero nos toca a nosotros hacernos elegidos … ¿Cómo? Decidiendo no ser cristianos que solo viven de la apariencia. Tenemos que dejar de resistirnos a Dios, en cambio, debemos dejar que Él nos moldee y moldee para que Su voluntad se haga en nuestras vidas. Nuestra decisión de seguir a Dios ciertamente tendrá un precio; podemos perder amigos, familiares y bienes, lo que no será fácil, pero la verdad es que podemos permitirnos perder todo, pero no podemos permitirnos perder nuestra salvación. Debemos pensar en nosotros mismos como almas que tienen el poder de decidir dónde pasaremos la eternidad.

Nuestro Señor Jesús ciertamente trató de despertar a las personas para que entendieran la importancia de su salvación. Enseñó muchas lecciones y contó diferentes parábolas; Él alertó a los discípulos y todavía está haciendo lo mismo hoy. Pero como nos enseña la Palabra de Dios, algunas personas no prestan atención a la verdad; le darán la espalda a Jesús aferrándose a sus vidas pecaminosas (ver 1 Timoteo 4: 1-5). Muchos son los que todavía guardan rencor, odio, ira, etc. Están perdiendo la oportunidad de tener una relación verdadera y duradera con Dios. Porque no han tomado la decisión de “matar” su vieja naturaleza de una vez por todas.

“Pero ahora desechad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, lenguaje soez de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó.” (Colosenses 3: 8-10)

Esta es la decisión que debería haber tomado Judas. Debería haber ahorcado su naturaleza pecaminosa. Su vergüenza no se debía a la falta de palabras porque él conocía la verdad. Cuando conocemos la verdad y seguimos viviendo en pecado, cosecharemos las consecuencias como lo hizo él. Lamentablemente, muchos todavía están apegados al mundo y es por eso que sus vidas todavía están estancadas. Puede que no estemos cometiendo un pecado grotesco o capital como el asesinato o el adulterio, sin embargo, tener malos ojos es suficiente para ser desaprobado por Dios.

Por eso tenemos que estar preparados. La Segunda Venida es inminente y el Día del Juicio Final ya no tendremos ninguna oportunidad. Las señales del fin de los tiempos son visibles (ver Mateo 24) y usted no necesita estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Puede estar en el lugar correcto, que es al lado de Dios para que no sufra las consecuencias de la ira de Dios.

Es hora de dejar atrás lo que le ha estado separando de Dios, pero la elección es suya. ¿Va a ser un vaso de honra o de deshonra? ¿Va a elegir la vida eterna o la condenación eterna? ¿Qué iglesia del Libro de Apocalipsis va a ser? ¿La Iglesia Muerta? ¿La Iglesia tibia? ¿La Iglesia Corrupta? ¿La Iglesia Fiel? (Ver Apocalipsis 2-3)

Si está leyendo esto, todavía hay esperanza para usted. ¡Todavía puede tomar su decisión hoy!

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