21
Apr
2021
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“Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor.” (Salmos 34:15).

¿Usted sabía que cualquiera puede clamar pero no todos serán escuchados? Dios escucha el clamor de los justos y los libera de sus problemas (ver Salmo 34:17). Esto es lo que marca la diferencia entre los que obtienen las bendiciones de Dios y los que no.

“El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que (ellos) tengan vida, y para que la tengan en abundancia. ”(Juan 10:10).

¿Quienes son “ellos”? ¡Aquellos que son justos! Cuando no somos justos, nuestras vidas no concuerda con la Palabra de Dios. La gente a menudo se pregunta por qué Dios no actúa cuando ve algo malo. ¿Puede Dios ver? ¡Sí! ¿Puede Dios oír? ¡Definitivamente! La vida de las personas no cambia no por falta de oración o clamor, sino por falta de rectitud. En pocas palabras, Dios no es su Pastor.

“El Señor es mi pastor, nada me faltará.” (Salmo 23:1) ¿Para quién es este Salmo? ¡Es el salmo de los justos! Cuando decimos “El Señor es nuestro Pastor …” ¡automáticamente estamos afirmando que somos Sus ovejas! Y como ovejas suyas, debemos ser justos; en la práctica, devolvemos las primicias (diezmos) aunque el mundo esté en contra, sacrificamos nuestra voluntad, perdonamos 70 veces 7, seguimos Su dirección y escuchamos Su voz. ¡Cuando hacemos de Él nuestro Señor y Pastor, entonces estas palabras “nada me faltará” se convertirán en una realidad en nuestras vidas! Hoy en día, muchos carecen física y espiritualmente; la Palabra de Dios no se está cumpliendo en sus vidas. Cuando vivimos en justicia y nuestras vidas están entregadas a Él, tenemos el derecho de pedirle que ejecute justicia en nuestras vidas.

Así que pregúntese: “¿Soy uno de los justos o de los injustos?” ¿Cómo sabe usted cuál es? Analice su corazón y la forma en la que vives su vida. Aquellos cuyas vidas están cambiando, son los que andan en el Espíritu y no según la carne. (Ver Romanos 8: 5) Es decir, son personas que quieren ser uno de los justos.

Desafortunadamente, muchos son los que conocen la verdad pero aún viven en pecado. Mienten, engañan, tienen intimidad antes del matrimonio, tienen malos ojos, guardan rencor y viven una doble vida. La verdad es que no quieren renunciar a su apego al mundo y por eso todavía les falta la paz en la vida. No es suficiente simplemente dar nuestros primeros frutos o mantenernos al día con la asistencia a la iglesia, tenemos que vivir una vida íntegra.

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y estas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquellas.” (Mateo 23:23).

Ser justos es una decisión que cada uno de nosotros tiene que tomar y lo que usted decida marcará la diferencia en su vida. ¿Continuará siendo injusto sabiendo que es su elección? ¿O va a ser uno de esos que abandonan sus pecados, dudas, comunión con este mundo y verdaderamente convierten a Dios en su Señor y Pastor? Aquellos que hagan esto disfrutarán de las promesas del Salmo 23 y Dios escuchará sus oraciones.

“La oración eficaz del justo puede lograr mucho.” (Santiago 5:16).

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