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Apr
2020
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El terreno sólido que te ayuda en tiempos difíciles

La Palabra de Dios es poder y, cuando la leemos, versículo por versículo, nuestra fe se renueva. Para aquellos que están pasando por tiempos difíciles y necesitan un mensaje poderoso para elevar su espíritu, mira lo que Dios tiene que decir:

“Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. Porque yo el Señor soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”. (Isaías 41: 9-13)

¡Seas quien seas, que sepas que Dios te ve, de entre 7 mil millones de personas, Él te elige y te habla!.

Si te sientes abrumado, rodeado de tus enemigos y arrinconado en una esquina, solo confía en esta Palabra. Daniel fue arrojado al foso de los leones, pero Dios cerró la boca de los leones. Del mismo modo, Sadrac, Mesac y Abed-nego no se salvaron del fuego, pero no los quemó, ni siquiera se chamuscó un mechón de su cabello. Si sientes que estás rodeado de “leones” y que tu final está por llegar, recuerda: Dios nunca dijo que nos libraría del foso de los leones pero sí dijo que nos libraría de los leones.

Incluso si te encuentras en el foso de los leones, debes saber que no estás solo. ¡Dios está contigo! Confía en Él, tal como lo hicieron los hombres del pasado, porque si Él está con nosotros, ¿quién puede prevalecer contra nosotros?

Haz de esta Palabra tu terreno sólido. En las buenas y en las malas, Dios siempre estará allí para nosotros. A veces lo que vemos es aterrador o feo, pero tenemos que mantener nuestros ojos en la Palabra. No te preocupes, supera tus miedos, revive y ponte de pie. Dios te sostendrá.

“… Sí, te ayudaré, te sostendré con mi mano derecha”. Si Dios te toma de la mano, ¿qué podría derribarte?

Obispo Alvaro

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