18
Jun
2020
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¿Qué haces cuando parece que no se puede hacer nada más? ¿Estás cansado de tu situación o has agotado todas tus posibilidades y todavía no puedes encontrar una solución? Es hora de levantarse porque Dios te está llamando, así como llamó a Gedeón.

Gedeón reaccionó ante su problema de una manera peculiar. Él comparó su vida con la Palabra de Dios y vio que no se relacionaban; combinó su fe con inteligencia. Y eso es exactamente lo que tenemos que hacer. Siempre tenemos que comparar nuestra vida con lo que está escrito, y si hay alguna discrepancia, ¡no podemos aceptarla! Gedeón estaba indignado. Su reacción fue el punto de inflexión. ¿y tú? ¿Cómo has reaccionado ante tus problemas? ¿Te cruzas de brazos y esperas a que suceda algo? o ¿ya te basta con todo? ¡Tu indignación es tu fuerza! Cuando Dios encuentra esto en tu interior, Él se unirá a ti y provocará una revolución en tu vida. Quizás te ves a ti mismo y dices: “No puedo, soy débil, ¿Cómo lo voy a hacer?”. Hoy Dios te dice lo mismo que le dijo a Gedeón en el pasado: “Ve con esta tu fuerza… (yo estaré contigo)” (Jueces 6:14). La pregunta es: ¿tendrás oídos para oír?

Aquellos que están dispuestos a oír son aquellos que están listos a obedecer la Palabra de Dios, sigue Su dirección y depende totalmente de Su fuerza. En otras palabras, ellos no dependen de su propia capacidad ni lo cuestionan ni discuten con Él. Dios nunca nos pediría que hiciéramos algo que no podemos hacer. Pero, para ver la materialización de Sus promesas, tenemos que estar dispuestos a deshacernos de las cosas en nuestra vida que no le agradan: “Nuestros altares de Baal”. Tenemos que sacrificar como Dios quiere.

Cuando lo hacemos así, de la misma manera que los 300 obtuvieron la victoria contra sus enemigos en el pasado, nosotros también obtendremos la misma victoria hoy y el mismo valle donde ellos fueron derrotados se convertirá en nuestro valle de hoy.

Dios busca los Gedeones de hoy; hombres y mujeres indignados de Dios que no acepten lo inaceptable en sus vidas y que tengan oídos para oír. ¿Encontrará a uno en ti?

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