23
Jul
2020
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La historia de José…

La historia de José es extremadamente emocionante e importante para todos nosotros. En Génesis 39, encontramos a José, a quien sus hermanos vendieron como esclavo, y fue ascendido a la posición más alta de la casa de Potifar, un oficial Egipcio del faraón, a pesar de enfrentarse a muchos desafíos. ¿Cómo sucedió esto? ¡Simple! Dios estaba con José porque José estaba con Él.

Mas el Señor estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.” (Génesis 39:2)

A través de la vida de José aprendemos dos lecciones claves: la importancia de dar un servicio excelente y tener el temor de Dios. La excelencia de José era tal que aunque su jefe no era un hombre de Dios, lo sirvió como si estuviera sirviendo a Dios Mismo, hizo su mejor para Dios incluso bajo circunstancias desfavorables. Él no seguía el ejemplo del hombre, solo de Dios. Y es por eso que su patrón vio algo diferente en él. Este es el tipo de servicio que Dios espera de nosotros. Incluso cuando trabajamos para incrédulos, todavía tenemos que dar nuestro mejor y hacer la diferencia para Dios. No importa donde estemos, tenemos que ser ejemplos, dar nuestra mejor ofrenda para Dios así como lo hizo José y brillar su luz entre los que nos rodean como nos sugiere el Apóstol Pablo en Efesios 6:5-6.

Como ya sabemos, la vida de José está marcada por las pruebas y las tribulaciones, aun así, su fe nunca vaciló. Su integridad se expuso totalmente cuando la esposa de Potifar trató de seducirlo y rechazó sus insinuaciones debido al temor a Dios.

No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Ver Génesis 39:7 -9)

Su temor hacia Dios era mayor que cualquier otra cosa. Incluso cuando nadie lo veía, tuvo la oportunidad de pecar pero no lo hizo. Confiaba en Dios y una vez más, debido a su conducta,

Dios estaba con Él. Vamos a pensar y preguntarnos: ¿Qué haríamos en su caso? Cuando “La esposa de Potifar”, o sea, el pecado, la tentación y similares toquen a nuestra puerta, tenemos que temer a Dios y huir por el bien de nuestra alma. No podemos preocuparnos de lo que la gente hará en contra nuestra, sino que debemos esforzarnos por agradar a Dios y preocuparnos por lo que hacemos en contra de Él. En el momento que cedemos ante la tentación y caemos en pecado, Dios se alejará de nosotros. ¿José sufrió injustamente debido a su decisión? ¡Sí! Sin embargo, confió en Dios de todo corazón y Dios lo honró incluso en el medio de la batalla.

¿Y tú? Recuerda, Dios siempre lo ve todo. Y quizás, como José, te estás enfrentando a una batalla dura, estás pasando por el desierto o te resulta difícil resistir el pecado. El punto es este: A menudo, durante nuestros momentos más oscuros, o solitarios o quizás los más difíciles, tenemos la impresión de que Dios no solo no lucha por nosotros, pero que Él, de hecho, no está con nosotros. Aun así, lo contrario es cierto y es precisamente lo que vemos en la narración de José. ¿Quién estaba con él durante estos momentos que parecían secos y desiertos en su vida? Nadie… solo Dios. José no tenía un ejemplo de “José” a quien seguir, pero hoy aprendemos de su ejemplo. Cuando tenemos situaciones en nuestra vida en las que nos tratan de manera injusta o las cosas parecen estar siempre en contra nuestra, podemos seguir el gran ejemplo de José de como mantener nuestros ojos en Dios, seguir viviendo en integridad y tener la seguridad de que Dios nos ayudará en el momento adecuado.

 

 

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