10
Jul
2020
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¿Rompes tus votos con Dios?

¿Sabías que tener el Espíritu Santo no es tan solo una necesidad, es algo vital? Cuando tenemos el Espíritu Santo, tenemos el poder de superar nuestras luchas.

Y fue a través del poder del Espíritu Santo que Sansón pudo derrotar al león con sus propias manos. Sansón no era un hombre cualquiera, era un vaso escogido de Dios y tenía un voto con Él. Sin embargo, Sansón rompió este voto con Dios como vemos en el libro de Jueces:  “Y volviendo después de algunos días para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo muerto del león; y he aquí que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas, y un panal de miel. Y tomándolo en sus manos, se fue comiéndolo por el camino; y cuando alcanzó a su padre y a su madre, les dio también a ellos que comiesen; mas no les descubrió que había tomado aquella miel del cuerpo del león.” (Jueces 14: 8-9)

Al comer la miel del cuerpo del león muerto, él rompió su voto con Dios. La miel representaba algo muy dulce y atractivo a la vista. Y por esta razón, su carne exclamaba más alto y, desafortunadamente, actuó de manera impulsiva. Quizás te estés preguntando “¿Qué tiene que ver esto conmigo?” Así como Sansón, muchos son aquellos que rompen los votos con Dios debido a la “miel” que el diablo les ofrece. ¿Había algo de malo en que Sansón comiese miel? No, pero comer miel del cuerpo muerto del león no estaba permitido. ¿Cuántas situaciones nos presenta el diablo diariamente? Aparentemente dulces en el exterior, pero preparadas para hacernos caer. Piénsalo… ¿está mal tener intimidad con alguien? ¡No, pero antes del matrimonio sí está mal! ¿Está mal resolver un problema? No, pero cuando mentimos para resolverlo, sí está mal. Cuando rompemos nuestros votos con Dios para solucionar un problema, creamos un problema todavía más grande para nosotros mismos, el problema de perder nuestra comunión con Dios.

Debemos reconocer que cuando decidimos seguir a Dios, hacemos un pacto con Él. Siempre y cuando permanezcamos fieles, somos fuertes. Sin embargo cuando rompemos nuestro pacto, lo inevitable sucede: nos volvemos débiles, como Sansón. Él no le prestó la atención debida a su relación con Dios, a pesar de haberle advertido que no se acercara a un cuerpo muerto. (Ver Números 6:6)

Romper un voto le da al diablo acceso sin precedentes a nuestra vida. ¿Te has estado comportando como Sansón? ¿Has descuidado tus votos? ¿Has estado tocando tus diezmos? ¿Has estado dejando que los placeres de esta vida y la gloria de este mundo hagan que rompas tu voto con Dios? Recuerda, ir a por la miel puede costarnos nuestra salvación. No podemos ceder ante la presión y permitir que cualquiera o cualquier situación nos influencie para romper nuestro voto con Dios. De hecho, para agradar a Dios, tenemos que desagradar a las personas.

Recuerda, la caída espiritual de una persona sucede gradualmente. Nadie se enfría de un día para el otro. Ocurre de una manera gradual y lenta. Hay muchos que están llenos de tareas y son activos en la Obra de Dios pero están espiritualmente caídos, así como la iglesia de Efeso. (Ver Apocalipsis 2:1-5) Otros, a pesar de su conocimiento bíblico, ya no tienen el temor ni el placer de seguir las enseñanzas de Dios. Sansón abandonó su primer amor y pagó un precio alto por ello. Estar en el primer amor, es lo que hace la diferencia entre aquellos que matan leones y aquellos que son vencidos por un león. Es por eso que Dios quiere que analicemos si estamos verdaderamente en la fe. Si no lo estamos, debemos arrepentirnos y volver a nuestro primer amor.

Obispo Alvaro Lima

 

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